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Camino de SirgaJesús Moncada.
Barcelona: Editorial Angrama, 2000
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El pasado 17 de diciembre nos reunimos los componentes del
club de lectura del instituto para comentar la obra de Jesús Moncada Camino
de Sirga. Habíamos decidido dedicar este curso a la obra de autores
aragoneses y este autor nos pareció el más adecuado para cumplir
nuestras intenciones; con ello rendíamos un modesto homenaje al escritor
aragonés en lengua catalana ( su lengua materna, ya que nació en
Mequinenza en 1941) fallecido no hace mucho tiempo, en 2005, tras haber
recibido premios tan importantes como el Premio
Ciutat de Barcelona, el Premio Nacional de la Crítica y, en 2004, el
Premio de las Letras Aragonesas. Camino
de sirga es una novela de 1988 y está situada en Mequinenza, igual
que otros muchos de sus relatos (Historias
de la mano izquierda o Calaveras atónitas, por ejemplo). En primer
lugar hablamos de los personajes que más nos habían llamado la atención.
Todos coincidimos en que el personaje principal es Mequinenza, el pueblo y
sus gentes, cuya vida se nos cuenta, y que transcurre a lo largo de unos
cien años, desde principios del siglo XIX hasta que la villa es sepultada
por las aguas de un pantano en el último tercio del XX. La narración finaliza cuando se pierde el modo de vida de
este pueblo, que en un tiempo fue el centro de una importante cuenca
minera y de un intenso tráfico fluvial, con los laudes que transportaban
lignitos hasta el mar y remontaban trayendo arroz y cerámicas. La
desaparición bajo las aguas del pantano, también supone el fin de una
forma de organización social basada en relaciones casi feudales. Después de este apunte inicial, analizamos cada uno de los
personajes y lo que más nos había impactado de cada uno: hablamos de la
simpatía que nos provocaba la viuda de Salleres, propietaria y defensora
de lo que era suyo, pero
amiga de sus trabajadores; de la intensa vida de Arquímedes Quintana, ese
navegante honesto; de Alex de Segarra, pintor
que en el fresco del Edén nos
informa de su estado de ánimo
haciendo coincidir los motivos festivos con la alegría que supuso
la República y las pinturas más tristes con el desarrollo de la Guerra
Civil; de madame Fransua; del boticario; del inglés... sin olvidar
mencionar a los otros personajes, aquellos que nos provocaron mas antipatía
como los dueños de las minas y sus aliados eclesiásticos, Carlota
Torres, Francis y Romaguera… También nos detuvimos en comentar la alegría de los
mineros ante la llegada de la República y la tristeza de la vuelta a la
realidad de siempre con el triunfo del
caudillo, de los caciques y del nacionalcatolicismo. Y dedicamos
algún comentario a los atractivos de las prostitutas llegadas al pueblo
al olor del dinero generado
por la actividad frenética de las minas, que producían el mineral
necesario para alimentar las dos guerras mundiales... Apuntamos el humor de algunos episodios, como la
interpretación del cuadro de las Vírgenes mártires o las vitalistas
vivencias en el Edén como un centro del libertad frente al
encorsetamiento en la vida de los poderosos. Por último, prestamos atención a algunos aspectos estilísticos
presentes en la obra: la ironía utilizada por el autor para ridiculizar,
para desmitificar en plan “somarda”; el papel de la memoria (parece
que este relato salga de las tardes que Moncada pasó conversando con sus
vecinos en las tabernas de Mequinenza, para reconstruir los hechos que nos
cuenta); el parentesco con el realismo: espejos que han visto verdades que
aparecen cuando menos se esperan, ataúdes que se usan de baúles para
guardar cebollas, santos semienterrados que podemos confundir con cadáveres... En fin, todos coincidimos en que es un libro para leer
detenidamente, e incluso para releer con atención, aunque alguna persona
a la que se lo hemos recomendado nos ha comentado que no le ha gustado. Como nota final queremos agradecer a las Bibliotecas Públicas
del Ayuntamiento el préstamo de los ejemplares de este libro para nuestro
club de lectura. Además, se da la circunstancia de que esta novela es la
obra favorita de la Coordinadora de Bibliotecas Públicas del
Ayuntamiento. Muchas gracias. |
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