En el ámbito del desarrollo psicológico de los jóvenes se está
produciendo un fenómeno paradójico, y es que las generaciones actuales
están siendo intelectualmente más precoces: aprenden a andar antes,
desarrollan su mente lógica, desarrollan más capacidad para los
aprendizajes cibernéticos, etc. Son más inteligentes en el sentido genérico
del término (desarrollo intelectual). Sin embargo, y ahí radica la
paradoja, emocionalmente los niños/as son más inmaduros, parece que
vayan disminuyendo sus capacidades emocionales y sociales, tal y como se
pone de manifiesto en los problemas de convivencia familiar, escolar y
social que se producen diariamente en los diferentes escenarios
mencionados.
Las causas que se infieren
como desencadenantes de esta pobreza emocional son los cambios en las
pautas sociales que se han producido en las últimas décadas, tales
como un aumento del número de separaciones matrimoniales, un aumento de
la marginalidad y de la pobreza, la influencia negativa de la T.V.,
ofreciendo modelos violentos de solución de conflictos entre las
personas, la falta de respeto hacia la institución escolar como fuente
de autoridad, el escaso tiempo de dedicación de los padres a la educación
de los hijos propiciada por el estrés personal y laboral con la
consiguiente merma en la atención a los hijos, los problemas económico
familiares, cambio en los valores en la sociedad como por ejemplo más
valoración a la fama o al triunfo rápido, entre otras causas.
Ante tal estado de cosas, es
necesario desarrollar las Habilidades de la Inteligencia Emocional para
superar estas situaciones con garantías de éxito.
La inteligencia se ha
atribuido clásicamente a las capacidades cognitivas como pensar,
razonar, reflexionar, analizar, deducir, inferir… relacionadas con el
pensamiento abstracto y académico.
Goleman
ha desarrollado las bases conceptuales de la inteligencia emocional como
una opción del desarrollo humano dirigida a conseguir el éxito
personal en las distintas facetas de la vida, entendido como el logro de
la felicidad, la comunicación eficaz con las demás personas, la
automotivación para conseguir los objetivos que nos proponemos para ser
constantes en nuestras actividades, para solucionar los conflictos
interpersonales, y dirigidas también a adaptarnos a las circunstancias,
haciendo uso de esa capacidad de conocimiento y manejo de nuestra
emocionalidad y de las habilidades empáticas que nos permiten mejorar
la comunicación con los demás.
Tener un elevado cociente
intelectual no es una condición suficiente que garantice el éxito en
la vida, es necesario algo más que una buena inteligencia abstracta.
Para ello es necesario desarrollar una serie de HABILIDADES DE LA
INTELIGENCIA EMOCIONAL que no guardan relación con las destrezas
escolares e intelectuales, sino que forman parte de las capacidades de conocimiento y control adecuados
de las propias emociones, y el conocimiento empático de las que
expresan las personas con quienes vivimos.
Las Habilidades Emocionales
se pueden definir como las capacidades y disposiciones para crear
voluntariamente un ESTADO DE ÁNIMO o SENTIMIENTO a partir de las ideas
que tenemos sobre lo que ocurre a nuestro alrededor.
La inteligencia es la
capacidad de solucionar problemas adaptándose a las circunstancias.
Cuando los problemas son de índole emocional, son las HABILIDADES
EMOCIONALES las que debemos poner en práctica. No debe olvidarse la
dimensión social que enmarca la expresión emocional de nuestros
estados de ánimo. Es por ello que las HABILIDADES SOCIALES deben
vincularse con las EMOCIONALES, de tal modo que se integren las tres
dimensiones del comportamiento: pensar, sentir y hacer.
Las emociones son
alteraciones súbitas, rápidas e intuitivas de nuestro estado de ánimo
que experimentamos casi sin darnos cuenta, son provocadas por ideas,
recuerdos o acontecimientos que producen reacciones rápidas que
conducen a actuar en función de lo que sentimos en ese momento. La
emoción producida da paso a un estado de ánimo que denominamos
sentimiento.
Una actuación inteligente
consiste en saber identificar bien el origen y la naturaleza de las
emociones en nosotros mismos para poder controlarlas de manera
reflexiva, estableciendo adecuadas entre los pensamientos, las emociones
y el comportamiento, con una forma de orientar la vida personal; es
decir, empleándolas inteligentemente.
Podemos conocer en los demás
los indicadores gestuales y verbales que se emplean para transmitir el
mensaje afectivo. Es un primer paso para mejorar la convivencia y el
clima social, escolar, personal y familiar.
Podemos aprender a ser más inteligentes
emocionales desarrollando las habilidades necesarias para ello. Las
emociones denominadas “básicas o innatas” como la alegría, la
tristeza, la ira/enfado, la sorpresa, el miedo y el asco/desprecio son
consideradas como universales. Sin embargo, podemos aprender las
emociones de acuerdo con el ambiente en el que vivimos, y de acuerdo con
la educación que recibimos. Desde la niñez, la adolescencia y la
juventud se van consolidando estilos emocionales según las
circunstancias que hayamos vivido.
Saber convivir con las
emociones o sentimientos negativos (ira, frustración, ansiedad, celos,
odio, frialdad, arrogancia, pena…) dando paso a las positivas
(altruismo, alegría, optimismo, generosidad, admiración, humildad,
tolerancia…) es un muestra de INTELIGENCIA EMOCIONAL.
Todo ello es lo que debemos
aprender, loa padres y los hijos. Si los padres ponen en funcionamiento
sus HABILIDADES EMOCIONALES estarán mostrando el mejor ejemplo para que
ellos aprendan a ser EMOCIONALMENTE INTELIGENTES. LA INTELIGENCIA Y LAS OTRAS INTELIGENCIAS
Una de las numerosas
definiciones de inteligencia es la capacidad para resolver problemas .
La inteligencia, clásicamente considerada puede medirse mediante los
test. Este tipo de pruebas nos ofrecen resultados en forma de
puntuaciones de los siguientes aspectos intelectuales: §
La capacidad verbal §
La capacidad no verbal §
La memoria §
El vocabulario §
La comprensión §
La resolución de problemas §
El razonamiento abstracto §
La percepción §
El procesamiento de la información §
Las capacidades motrices Se
han postulado la existencia de inteligencias múltiples, tal como señaló
Gardner: la inteligencia lingüística, la inteligencia lógico-matemática,
la inteligencia espacial, la inteligencia musical, la inteligencia
corporal y cinética, la inteligencia interpersonal y la inteligencia
intrapersonal.
Estas dos últimas inteligencias son las que , de manera
integrada junto con la inteligencia social, han venido en denominarse
actualmente INTELIGENCIA EMOCIONAL, en la que se aglutinan las
capacidades emocionales y las sociales, en un intento de manifestar la
capacidad de felicidad personal en el seno de las relaciones sociales en
las que tiene lugar el desarrollo humano. La
inteligencia social: Es
un conjunto de habilidades o destrezas de adaptación y de resolución
de problemas de relaciones interpersonales. Supone disponer de recursos
para relacionarse y comunicarse bien con las personas que nos rodean. La
inteligencia social está compuesta por numerosas habilidades. Entre las
más importantes están: §
La habilidad para organizar grupos §
La habilidad para solucionar los conflictos o problemas con los
demás §
Habilidad para relacionarse bien con los demás §
Ser un buen espectador de la realidad §
Cambiar los pensamientos equivocados por otros más adecuados Finalmente,
nuestros hijos deben comprender que son inteligentes los chicos/as que
conectan fácilmente con los demás, que comprenden bien sus reacciones
y los sentimientos, solucionan amigablemente los problemas mediando
entre las partes en conflicto, para que no hayan enfrentamientos y
disputas inútiles. Los chicos/as con éstos comportamientos son el tipo
de personas con quienes a todos les gusta estar, porque emocionalmente
son muy seguras y transmiten tranquilidad.
QUÉ SON LAS EMOCIONES
La emoción es un estado de alteración del cuerpo y de la mente (física
y psicológica). El estado emocional se caracteriza por una conmoción
consiguiente a las impresiones producidas por los sentidos, las ideas o
los recuerdos que la provocan, como consecuencia de ello se producen fenómenos
viscerales en el cuerpo y tiene su manifestación externa mediante
gestos, (faciales, manuales, corporales…) actitudes u otras formas de
expresión. La
emoción positiva es aquella que nos resulta sana y saludable como la
alegría, la satisfacción, el amor, la generosidad, la tolerancia, la
humildad. Experimentarlas y vivirlas es la mejor forma de cuidarnos
a nosotros mismos. Las
emociones positivas proporcionan a nuestro organismo equilibrio,
sosiego, armonía, tranquilidad, relajación y aumentan nuestra
autoestima. En una palabra producen
salud emocional. Las
emociones positivas conviven con las negativas. En un sólo día e
incluso en horas podemos atravesar por distintos estados emocionales. Lo
importante es saber controlar esos cambios sin que nos afecten a nuestra
salud emocional. Veamos a continuación las más destacadas emociones
positivas: 1.-
El optimismo.
El
optimismo es una disposición o tendencia a prestar atención al aspecto
más favorable de los acontecimientos, esperando que se produzca un
resultado favorable. Es una opción frente a la negativa del pesimismo.
Es una especie de inmunización psicológica contra los problemas
diarios y acontecimientos adversos de la vida. El optimismo debe ser
realista basado en las capacidades y esfuerzo personal. Si somos
optimistas, seremos más eficaces. La
persona que es optimista: se deprime menos, supera los contratiempos,
las dificultades, las frustraciones... sonríe, es feliz, hace amigos
con más facilidad, es admirado y estimado, presta más atención a las
cosas. Los padres para ser un buenos modelos de optimismo para los hijos
plantearán un optimismo razonable, no abusarán de razonamientos
pesimistas. Al criticar a su hijo no exagerarán y no les producirán
sentimiento de culpa, pena o vergüenza desproporcionada y especialmente
les enseñarán a ver el lado positivo de las cosas. 2.-
El altruismo. Es
un rasgo personal de
entender la vida. Ser altruista es ser compasivo, correcto en el trato,
comprender, colaborar y ayudar a los demás. También consiste en
identificarse con los demás en sus dificultades, penas, tristezas y
sufrimientos. 3.-
La sinceridad. La
sinceridad es un estilo de comunicación caracterizado por ser fiel a
los hechos acaecidos, cuando deben darse razones, motivos,
justificaciones sin falsear la realidad. Lo contrario es la mentira. Se
miente para evitar un castigo, para no herir los sentimientos. Los niños
mientes para evitar un castigo, obtener alguna cosa, ser admirados,
negar lo ocurrido y mantener privilegios. La mentira es un problema
cuando llega a ser habitual. 4.-
La alegría. Alegría
es sinónimo de estar contento, de buen humor, surge con situaciones
gratas y momentos favorables. La alegría se contagia provocando agrado
y simpatía. Produce bienestar corporal, pues relaja los músculos,
mejora la respiración ... Y especialmente tiene efectos positivos sobre
nuestros procesos psicológicos. 5.-
La empatía. La
empatía es la capacidad de ponernos en el lugar de demás. Es tener una
perspectiva social. Es la capacidad de hacer valoraciones de los estados
de ánimo y de las intenciones de las demás personas. La empatía
consiste en conocer los sentimientos reales que se transmiten por la
palabra y los gestos sin hacer valoraciones. Ser empático supone
conocer primero las emociones propias tanto las positivas como las
negativas. La empatía mejora las relaciones sociales y resuelve mejor
los conflictos. Podemos aprender a ser empáticos, lo cual depende de la
educación del entorno cultural en el que vivimos. Nuestros hijos
aprenden por observación, los niños necesitan de los padres para
reconocer las experiencias emocionales. LAS
EMOCIONES NEGATIVAS. Las
emociones negativas son las que resultan perjudiciales para nuestra
salud física y mental, además son insanas y
nefastas para nuestras personas. Las emociones negativas, según
investigaciones son perjudiciales para nuestra salud, pues provocan
dolencias corporales y deprimen el sistema inmunológico. Emociones
negativas son: la ira, los celos, la avaricia, el abatimiento/
pena/tristeza/depresión, la arrogancia, la indiferencia, la frialdad
emocional. Las
emociones negativas forman parte de nuestra vida, son normales y no es
malo que aparezcan e incluso en ocasiones son saludables y buenos
mecanismos de defensa. Pero lo negativo
está en dejarnos controlar o desbordar por ellas, en una palabra
perder el control racional sobre la mente emocional, lo cual traerá
como consecuencia dañar las relaciones con los demás, generar
conflictos, alterar nuestro sistema nervioso central y organismo
(alteraciones gastrointestinales, tensión muscular o arterial, estar
propenso a tener enfermedades ...) Es importante mejorar nuestra
inteligencia emocional para que las emociones negativas no se hagan crónicas
y nos agrien el carácter. Vivir permanentemente con emociones negativas
es vivir con nuestro peor enemigo. Una
estrategia fundamental es convertir una emoción negativa en otra
positiva. Es difícil conseguirlo, pero debemos intentarlo para
sentirnos a gusto cono nosotros mismos. Es cuestión de práctica: la
tristeza la sustituiremos por la alegría, la ansiedad por el sosiego. Veamos
algunas emociones negativas: 1.-
La posesividad. La
posesividad es un estado de ánimo negativo caracterizado por el deseo
exagerado de poseer objetos y sobre todo el favor y la amistad. La persona posesiva se frustra cuando no consigue su deseo de
posesión, entonces siente resentimiento, rabia e incluso aflicción,
melancolía... 2.-
El afán de venganza. El
afán de venganza es la tendencia o instinto de destrucción, de dañar,
a la persona odiada. Se produce como consecuencia de malas
“interpretaciones” de
un conflicto y deseo de competitividad por conseguir alguna meta. 3.-
La ansiedad.
La
ansiedad es un estado del organismo que tiene una sensación difusa y
displacentera acompañado de agitación, incertidumbre y malestar. El núcleo
de la ansiedad es la preocupación que se manifiesta en nuestro
organismo con pensamientos negativos, opresión en el pecho, sudoración,
cefaleas, naúseas, etc. La fobia escolar tiene mucho que ver con la
ansiedad, porque el niño piensa en el ridículo, burla e incluso agresión
que puede sufrir en el colegio. Si se observa que un niño tiene
ansiedad o está nervioso se pueden aplicar las siguientes estrategias: §
Enséñele a relajarse cada parte de su cuerpo. §
Enséñele a respirar correctamente: Inspirar por la nariz y
espirar por la boca lenta y
profundamente. §
Propóngale que se imagine tranquilo y sereno ante una situación
que le causa ansiedad. §
Enséñele a pensar positivamente. 4.-
La vergüenza y la culpa. La
vergüenza es un estado psicológico caracterizado por una elevada
incomodidad ante un comportamiento que exigen las normas. La vergüenza
se utiliza como un comportamiento de arrepentimiento. No debe emplearse
como castigo, pues produce un fuerte impacto psicológico, sólo cuando: ·
Un niño no manifiesta arrepentimiento
de algo que ha hecho mal como agredir a otro niño. ·
Cuando han fracasado otras estrategias de cambio de conducta. 5.-
La ira. La
ira es un
enfado desmesurado que se proyecta sobre alguien. El detonante de la ira
es el sentirse amenazado psicológicamente, es como una amenaza para
nuestra autoestima. Se sufre esta emoción porque nos sentimos
menospreciados, frustrados e injustamente tratados. Cuando la ira nos
embarga nuestra capacidad mental se ve afectada
y nuestro organismo se acelera y se pone tenso. Ante un posible
ataque de ira es preferible alejarnos de la persona
causante del enojo. La ira disminuye nuestra capacidad de
autocontrol y de pensamiento. Para
afrontar sanamente la emoción de la irla es aconsejable las siguientes
habilidades: ·
La autoobservación: Implica ser capaces de darnos cuenta de las
situaciones que nos provocan ira y controlarlas. ·
Reinterpretar situaciones para desactivar los impulsos negativos. ·
Autoafirmación asertiva: Supone defender los propios derechos
con calma, sin ira y respetando a la otra persona. 6.-
La tristeza.La
tristeza es un sentimiento de pena, de desilusión, de falta de interés
por las cosas que nos rodean. ·
Causas: muerte de un familiar, la pérdida del trabajo, la
impotencia ante una situación. ·
Consecuencias: pérdida del sueño y apetito, cansancio y
agotamiento, indiferencia hacia las personas y cosas... metabolismo
lento, fragilidad del sistema inmunológico Si
la tristeza perdura se cae en un estado depresivo que puede prolongarse.
Ese es el verdadero problema emocional. ·
Sobrellevar la tristeza depende de la propia autoestima, sistema
de valores, apoyo familiar y amigos ·
Nuestros hábitos de pensamiento pueden influir en nuestro estado
de ánimo depresivo. ·
Algunas estrategias para superar la tristeza: descansar,
reinterpretar los acontecimientos, distraerse, reunirse con los amigos,
interesarse por actividades culturales... 7.-
El miedo y la preocupación. El
miedo es una reacción ante situaciones amenazadoras, o que causan
inseguridad, en las que el sujeto pierde el control sobre lo que puede
ocurrir. Tipos de miedos
infantiles: ·
Generales: miedo a las catástrofes, operaciones... ·
Situaciones desconocidas como cambio de domicilio y colegio. ·
Situaciones de rendimiento: miedo a no dar la talla en el
estudio, en el trabajo... ·
Miedo a la oscuridad... animales, escuela.... Tengamos
en cuenta los siguientes aspectos: §
Cambios somáticos: Se secreta más adrenalina, se desencadena
una reacción de estrés, aumenta los latidos del corazón... §
Características de las personas miedosas: son irritables y tímidas,
tensas y nerviosas, se sienten aisladas y temen no ser aceptadas. §
Estrategias: ü
Reconocer objetivamente el motivo o situación de miedo. ü
Hacer una interpretación más positiva de la situación. ü Enfrentarse paulatinamente a las propias emociones de miedo de forma consciente, gradual y sistemática... LAS HABILIDADES SOCIALESSon las conductas que debemos tener cuando nos relacionamos con los demás para llevarse bien y no tener problemas. Las
conductas sociales que el niño manifiesta, las va aprendiendo a lo
largo de la vida. Cuando un niño nace no sabe jugar con otros,
conversar, pelear, pues bien todas estas conductas y muchas más, y la
mayoría de lo que un niño piensa, hace y siente, las va aprendiendo en
su relación con otras personas, adultos y niños dentro de un contexto
social. En
este sentido , poseer unas buenas habilidades sociales está muy
interrelacionado con la autoestima,
que tiene las siguientes características:
* Sentirse a gusto consigo
mismo
*
Sentirse importante
*
Estar feliz por las cosas adecuadas que haces
*
Aceptar las dificultades e intentar solucionarlas
*
No desanimarse cuando las cosas no van tan bien La
importancia del desarrollo de las habilidades sociales en la infancia
vienen avaladas por múltiples investigaciones en las que se ha
demostrado que:
El
aprendizaje de las habilidades sociales en la familia y en la escuela
puede llevarse a cabo de dos formas, ambas válidas y necesarias: §
La primera de forma espontánea y continuada, lo que es el día a
día en el hogar e interacción familiar. §
La segunda forma mediante un programa. Nosotros proponemos un
Programa de Enseñanza de H. Actualmente hay publicados varios programas
Nosotros, basándonos en el
Programa de Habilidades de interacción Social (PEHIS) (MONJAS, 137-148)
vamos a exponer un listado de habilidades sociales con unas estrategias,
una secuencia y cuando y dónde enseñarlas para aplicarlas dentro del
hogar y en su interacción social. ENSEÑANZA
DE LAS HABILIDADES SOCIALES.
Para enseñar las
habilidades de interacción social, tenemos que manejar sencillas técnicas
de enseñanza: A)
Técnicas
de enseñanza: Las principales técnicas en la enseñanza de la
competencia emocional a los niños son: 1)
Instrucción
verbal y modelado: El profesor, el padre, la madre y /u otras personas
(hermanos, familiares y/o amigos)
demuestran al niño cómo tiene que ejecutar la habilidad que tiene
aprender a la vez que le instruyen directamente y le dan indicaciones de
cómo hacerlo. El padre hace de modelado y le explica a su hijo lo que
va haciendo y el niño observa cómo lo hace. Ejemplo de modelado: "Esta
mañana al ir a comprar a la tienda, me he encontrado con Pablo el
vecino de arriba y le he saludado, me he acercado a él, le he mirado,
le he sonreído y le dicho: "Buenos días Pablo, ¿qué tal estás?". El me ha
mirado, me ha sonreído y me ha contestado: "Muy
bien, ¿y tú? "Bien", le he contestado yo. Como se me hacía muy tarde para ir a trabajar, le he
despedido". a)
En
situaciones "artificiales", es decir de aprendizaje se trata
de hacer una dramatización o simulación de una situación en la que niño
tiene que poner en juego la habilidad. Por ejemplo se simula que el niño
está en la calle y se encuentra con un amigo del colegio al que tiene
que saludar. Los miembros de la familia se distribuyen los
papeles: el padre hará de amigo, un hermano será el compañero,
etc. b)
En
situaciones naturales o normales de las que ocurren en la vida diaria de
la familia. Es la "Práctica Oportuna", por ejemplo
al visitar la casa de unos amigos, se pide al niño que salude
a las personas que
se hallan en el salón. c)
Recompensas:
La mejor estrategia de la recompensa es que el padre o la madre dicen o
hacen algo agradable al niño después que éste ha practicado y
ensayado correctamente las conductas que queremos enseñarle. Queda
demostrado que la conducta recompensada tiende a repetirse y la conducta
sin recompensa se debilita y tiende a desaparecer. Así mismo
recompensaremos al niño, aunque su conducta no sea totalmente correcta,
pues es conveniente recompensar las mejorías aunque estas sean
muy pequeñas. Veamos los principales tipos de recompensas: ·
Materiales: Son golosinas, chucherías, regalos o dinero. Debe
utilizarse en contadas ocasiones y en casos especiales. ·
Actividades gratificantes como salir al parque después de haber
resuelto un conflicto que tenía con su hermano. ·
Sociales: Mostraremos al niño nuestra estima, atención e interés
por medio de palabras y frases de elogio, halago, alabanza y aprobación,
gestos (sonrisas, guiños...) y contacto físico (caricias, abrazos,
besos, cosquillas...). Estas recompensas son las más poderosas y las
que utilizaremos pues son efectivas, especialmente cuando demos la
recompensa inmediatamente y
siempre que se presente la conducta en juego, especialmente al principio
del aprendizaje; también utilizaremos recompensas sociales que gusten a
nuestro hijo/a y además le informaremos y describiremos al niño por qué
se le gratifica. 3)
Diálogo
y Debate: Esta técnica básicamente consiste en que la familia habla y
dialoga sobre la habilidad que se está trabajando. Es necesario que en
estos diálogos participe toda la familia para manifestar la importancia
de la habilidad que está aprendiendo. Es conveniente aprovechar
para el diálogo momentos en que la familia este relajada y tranquila
como paseos, excursiones, sobremesas... El diálogo girará en torno a
los siguientes puntos: ·
Definición y descripción de la habilidad. ·
Importancia y relevancia de la habilidad con sus ventajas e
inconvenientes. ·
Aplicación de la habilidad a la propia vida y actividades del niño,
personas y situaciones. B)
Secuencia
de Enseñanza: Para enseñar una habilidad social a mi hijo/a tendremos
en cuenta la siguiente secuencia: 1)
Determinar
e identificar situaciones diarias (en casa y fuera de ella) en que es
adecuado, conveniente, necesario o imprescindible que mi hijo/a ponga en
práctica la habilidad de que se trate. 2)
Observar
si mi hijo/a en esas situaciones, hace o no hace las conductas
necesarias: ·
Si lo hace, determinar si es siempre que es necesario o de vez en
cuando. ·
Si no lo hace, determinar si realmente no lo sabe o sí sabe
hacerlo pero, por diversas causas, no lo hace. 3)
Mi
hijo/a no sabe la habilidad, por lo tanto hay que enseñársela. Así
pues utilizo las técnicas señaladas como modelado, instrucción
verbal, práctica, refuerzo o recompensas. 4)
Mi
hijo/ a sí sabe la habilidad, pero no la pone en práctica
perfectamente y/o en todas las situaciones en que es necesario. Por
ello: ·
Si lo hace espontáneamente, le recompenso y alabo. ·
Si no lo hace, le incito, le ayudo, le doy pistas para que lo
haga y después de que lo hace, lo elogio y alabo. 5)
Mi
hijo/a sí sabe la habilidad y la pone en práctica habitualmente.
Para que lo siga practicando, de vez en cuando, le elogio y le
alabo después de que le veo ejecutar la habilidad. LISTA
DE HABILIDADES SOCIALES.
A
continuación exponemos un listado de habilidades sociales, que se ponen
en juego en situaciones de interacción social, es decir en las que
nuestros hijos se ponen en relación con otros/as niños/as. Son
ejemplos pedir un favor, disculparse por llegar tarde al colegio,
expresar enfado, compartir algo... Vamos a agrupar treinta habilidades
sociales agrupadas en seis áreas siguiendo el Programa de Enseñanza de
Habilidades de Interacción Social de MONJAS (142-144): 1.-
El Área de Habilidades básicas de interacción.
Incluye
habilidades y comportamientos básicos y esenciales que el niño
necesita para relacionarse con cualquier
persona de su entorno, ya sea niño o adulto. Se incluyen
habilidades de protocolo
social como son los saludos, presentaciones,
cortesía y amabilidad... son comportamientos básicos que todos debemos
utilizar en nuestras relaciones diarias. Son ejemplos: decir gracias,
pedir permiso, disculparse y pedir perdón. 2.-
En el Área de Habilidades para hacer amigos y amigas.
Se
abordan habilidades esenciales en el niño para el inicio, desarrollo y
mantenimiento de interacciones positivas y mutuamente satisfactorias con
otros niños. Destacamos: alabar y decir cosas positivas a los otros,
ayudar, cooperar y compartir. 3.-
En el Área de conversaciones. Agrupamos
habilidades que permiten al niño iniciar, mantener y finalizar
conversaciones con los iguales y/o con los adultos. Es importante que el
niño se comunique adecuadamente pues es un medio crucial para la
participación y aprendizaje. 4.-
En el Área de Habilidades relacionadas con los sentimientos, emociones
y opiniones. Recoge
habilidades muy importantes para el niño como son: decir cosas
positivas de él mismo, expresar sus emociones, aceptar y recibir las
emociones positivas y negativas de los demás. También recopila
habilidades relacionadas
con la defensa de los propios derechos como son: hacer peticiones y
ruegos a otras personas, decir no o defender lo propio, habilidades que
ayudarán al niño a su autoafirmación. 5.-
En el Área de Solución de problemas interpersonales.
Tiene
como objetivo que el niño aprenda a afrontar y solucionar lo conflictos
que tenga con otras personas. El objetivo principal es que el niño
aprenda a solucionar sus problemas por el mismo buscando alternativas de
solución, previendo consecuencias de sus actos, evaluando las
soluciones posibles y probando la solución elegida. 6.-
En el Área de relación con los adultos.
Incluye
comportamientos que permiten y facilitan la relación adecuada y
positiva del niño con los adultos de su entorno social principalmente
padres, profesores, educadores y familiares. CUÁNDO
Y DÓNDE ENSEÑAR LAS HABILIDADES SOCIALES
No hay reglas fijas para
determinar cuándo y dónde enseñar las habilidades sociales a nuestros
hijos e hijas, pues opinamos que es preferible que los padres lo
determinen atendiendo a sus características, interés, tiempo
disponible y necesidades del niño. De todas formas es recomendable
tener en cuenta las siguientes orientaciones: a.
Es conveniente fijar un tiempo determinado al día o a la semana
y en períodos cortos de diez a quince minutos. b.
Hay que aprovechar oportunamente los muchos y variados momentos
que se producen en la vida familiar y social y en los que de forma
espontánea y natural, se han de poner en juego diversas habilidades
sociales. c.
El lugar donde se realicen los debates y diálogos conviene que
sea un lugar tranquilo y sin interferencias. Ahora bien la práctica
“oportuna” de la habilidad social puede hacerse en donde se presente
la oportunidad de llevarla a cabo. d.
El ambiente durante las actividades relacionadas con las
conductas de interacción social ha de ser positivo, divertido y
atrayente para el niño y para los otros miembros de la familia. |
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