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MALTRATO
ENTRE COMPAÑEROS/AS
CONSEJOS
PARA LAS FAMILIAS
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El
bulling o maltrato entre compañeros tiene
una especial incidencia en la adolescencia. Es cuando nuestros hijos
empiezan a consolidar las relaciones entre iguales y la etapa donde se
produce el aprendizaje y la puesta en práctica de las relaciones
sociales de manera independiente.
Conviene
aclarar que todos
los conflictos que viven nuestros hijos e hijas no pueden ser
considerados como bullying.
Los malentendidos, roces, cambios de
grupo de amigos…. son problemas que ayudan a construir el mundo
de relaciones sociales en la adolescencia. Aprender a solucionarlos de
manera positiva, tratando de entender las posturas del “otro” es la
mejor manera para prevenir
la violencia.
Aplicar
estos consejos en la
educación de tus hijos puede servirte para
que aprendan a
controlar los impulsos, pero no desesperes, esto es un proceso
largo donde el modelo que se le ofrece en la familia desde edades
tempranas es muy importante.
·
Dar
modelos positivos.
Mantener unas buenas relaciones familiares. Demostrar que el
comportamiento de los adultos en casa no es de acoso ni agresividad.
Resolver amigablemente vuestros conflictos. No aceptar la violencia. La
meta de los padres es proporcionar 5 comentarios positivos por cada
comentario negativo dirigido hacia un hijo/a.
·
Hablar
cada día con tus hijos:
escucha sus opiniones sin descalificarlo, no le digas que es una tontería
lo que está diciendo, aunque
te lo parezca. Ayúdale a encontrar soluciones
a sus problemas poniéndose en lugar de los demás. No permitas
que provoque a sus compañeros. Ayúdalo a aprender a reflexionar sobre
sus acciones.
·
Educarlo
en unos valores de respeto y tolerancia
ayudándole a crecer sintonizando con los sentimientos de los demás,
tratando de entender cómo se siente la otra persona, respetando las
diferencias y haciéndole entender la riqueza que nos proporciona la
diversidad. No lo protejas excesivamente, facilita su independencia
aunque en algunas ocasiones se equivoque. Esto también le ayudará a
“crecer”. Cuando llegue el momento, estará mejor preparado para
enfrentarse a situaciones conflictivas.
·
Define
unas normas claras y consistentes.
Explica claramente qué está permitido y qué no lo está, dando los
argumentos necesarios y aplicando pocas normas pero de manera
consistente. De nada sirve proponer muchas normas si no se exige su
cumplimiento.
·
Darle
oportunidades para que construya amistades:
preguntarle cómo le tratan los compañeros, interesarse por conocerles,
invitarles a casa e intervenir en sus conflictos tratando
de mediar, sin adoptar posturas defensivas con nuestros hijos.
·
Controlar
los programas de TV:
Muchos programas y videojuegos refuerzan la idea de que la agresión es
la única manera de resolver conflictos. No se trata de prohibir sino de
enseñarles a ser críticos.
·
Favorecer
que tenga alguna afición;
la intimidación se produce cuando los chicos están juntos y no tienen
nada constructivo que hacer.
·
Hablar
sobre cómo afrontar los problemas:
Ayudarlo a tener respuestas adecuadas en el caso de que le molesten o le
intimiden. No le aconsejes que tome la revancha. Responder
agresivamente es la peor defensa y da más motivos al agresor
para retomar los ataques. Explícale la diferencia entre una respuesta
asertiva (seguridad en sí mismo, firme) y una agresiva (violenta,
beligerante, hostil). Estimula a tu hijo/a que es espectador del acoso a
actuar adecuadamente.
·
Implicarse
en su evolución escolar:
Mantener contactos regulares con el centro, apoyar al profesorado. Si
tienes alguna duda o queja, háblala con el profesorado pero no lo
desautorices delante de tu hijo. Forma parte con otros padres de grupos
para debatir sobre la convivencia escolar.
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