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¡SOCORRO! TENGO UN HIJO ADOLESCENTE.  Guía de supervivencia para padres desesperados.


BAYARD R.T. Y BAYARD J.
¡ Socorro¡ Tengo un hijo adolescente. Guía de supervivencia para padres desesperados. 21 Edición. Temas de Hoy. Madrid, 2004

Resumen y adaptación de Jesús Ibáñez Bueno. EOEP 1.


1.      ENFOCAR EL PROBLEMA.

             Su problema con su adolescente genera sentimientos negativos  como miedo, humillación, desesperación, culpa …  y  aspectos  positivos como generar nuevas forma de pensamiento y actuación. El primer paso que  dará: Relájese.

 

2. DAR AL ADOLESCENTE LA RESPONSABILIDAD DE SU PROPIA VIDA.

 

-  Si tiene problemas con su hijo seguro que está haciendo una de estas dos cosas.

  1. Olvidarse de llevar una vida feliz.
  2. Gobernar la vida de su hijo, responsabilidad que corresponde a él.

 

- Ante esta situación le aconsejamos que de los siguientes pasos:

 

1)      Hag una lista de todo cuanto realiza su hijo que  molesta a los padres:

·        Se acuesta tarde.

·        Miente.

·        No hace los deberes

·        Ve demasiado la televisión

.

2)      Haga “la lista del chico de aquellas acciones de su hijo que no afectan directamente a su vida, pero con aquellas observaciones que pueden afectarle a usted y que usted puede controlar :

·        Se acuesta tarde: No me deja descansar como es debido.

·        Ve demasiada televisión: No me deja ver los programas que me interesan.

·        Deja su cuarto revuelto: Hay platos y cubiertos de la cocina.

·        Se pelea con su hermano: Temo que se lesionen…

 

3)      Ante esa “lista de su hijo” haga fundamentalmente dos cosas:

1)      Abandone la responsabilidad de esas cuestiones.

2)      Aprenda a confiar en que su hijo  puede tomar y tomará las decisiones adecuadas para él y hágale saber que confía usted en él.

3)      Elija un apartado de la lista y lo trabaje.
 

- Esta puede ser la secuencia:

a)      Elija la responsabilidad mayor que pueda entregarle con toda la facilidad. Y practique antes en su imaginación la manera de entregar la responsabilidad. Relájese en la forma que mejor se sienta en paz con el mundo y después repase varias veces en su imaginación el proceso que seguirá.

b)      Ensaye una afirmación que expondrá a su hijo en la que se le va a legar la responsabilidad del asunto. Puede ser algo así: He estado preocupado…No puedo obligarte…Me he dado cuenta de que eres capaz… Es conveniente que haga las afirmaciones en 1ª persona, sea breve y no haga preguntas.

c)      Ensaye una breve afirmación de las reservas que tenga sobre el tema: voy a mantenerme al margen de tus asuntos… quiero que todos ayuden en la casa… Haremos afirmaciones en primera persona diciendo lo que sentimos, lo queremos y lo que vamos a hacer.

d)      Vaya a su hijo y dígale abierta y directamente que ha llegado  usted a una decisión sobre ese punto particular y cuál es. Y Luego al cabo de unos días o de unas semanas, déle  otra responsabilidad de igual forma sobre el resto de los temas de la lista de él.

 

3.      ¿POR QUÉ ES TAN DURO DAR RESPONSABILIDADES A LOS HIJOS? (DESEAR QUE NUESTRO HIJO TOME SUS PROPIAS DECIONES)

 

1.      Anteriormente hemos planteado “perder el control sobre el adolescente” Es muy difícil entenderlo, porque creemos que ser buenos padres es guiar, cuidar, sacar de los problemas… a nuestros hijos.  Esto implica que cada uno se defina a través del otro y ninguno es un individuo con autorrespeto y autosuficiencia.

 

2.      Pensamos que el cuidado del bienestar físico del niño se encuentra en un nivel de amor pero también se encuentra un segundo nivel de amor que es la capacidad decisoria de la otra persona.

 

3.      Ahora puede dar tres pasos corrector en la dirección correcta:

 

a)      Observe y abandone cualquier hábito de tomar decisiones en lugar de su hijo.

b)      Aprenda a disfrutar con la capacidad de su hijo de tomar decisiones. Es contemplar agradablemente a nuestro hijo sin aprobación o desaprobación aunque la sorpresa de su actuación le resulte dolorosa en un principio.

c)      Cambie algunos pensamientos y opiniones sobre su hijo. Tengamos confianza en la capacidad de tomar decisiones de nuestros hijos. A veces sin darnos cuenta actuamos inevitablemente para hacer realidad nuestros pensamientos. Si nosotros pensamos: Soy responsable de lo que haga mi hijo; nuestro hijo pensará papá o mamá es responsable de lo que yo haga, yo no soy responsable de mis actos. Es necesario y conveniente que nosotros pensemos: mi hijo es responsable de sus actos… hará lo mejor en cualquier momento, sabrá tomar decisiones y nuestro hijo pensará:  soy responsable de mis acciones, claro que lo haré, claro que puedo tomar mis propias decisiones, sin equivocarme.

 

4.      CÓMO RESPONDE SU HIJO A TODO ESTO. (El hijo gobierna su propia vida)

 

·        El adolescente necesita gobernar su propia vida y ser libre, pero por otra parte se encuentra asustado por esa libertad, quiere evadirse de ella y hará todo lo posible.

·        En nuestra sociedad, la necesidad de desarrollar la propia identidad aparece en el niño entre los once y los dieciséis años. Esto significa que el niño va creciendo.

·        La forma que tienen los adolescentes de correr a la jaula de los padres es hacer que otros tomen las decisiones en su lugar. La secuencia es algo así:

1.      Se le ocurre al  chico la audaz idea de tomar una decisión responsable por sí mismo.

2.      Le invade una sensación de pánico.

3.      hace algo que sabe le ha de provocar a usted, para que sea usted quien tome la decisión.

4.      Usted responde diciéndole que se porte bien—supervisando, regañando, dando su aprobación, etc.

 

·        El adolescente provoca a sus padres, como vemos, pues se siente enjaulado y se acostumbra a la atención negativa (regaño, desaprobación, preocupación, advertencia, desesperación ante su forma de ser e intentos aún más desesperados por controlarle) y así se salva de tomar sus propias decisiones. El chico es adicto a la atención negativa y los padres le proporcionamos esa droga dañina.

 

·        Lo que su hijo necesita es ayuda y aliento para tomar sus propias decisiones, podemos tomar esta secuencia ante la atención negativa:

1.      Deje claro en una frase de que esta hablando. “Llamaron del Colegio para decir que llevas diez días sin aparecer por allí”

2.      Diga cómo se siente ante esa situación en primera persona: Me preocupa, me apena. Me sorprende.

3.      Señale las consecuencias que usted ve e incluso fantasee y exagere un poco: me parece que si sigues así las consecuencias serán esta y la otra, Me imagino que dejas el colegio y te vas por las calles y entonces te violan…

4.      Deje sentada su impotencia al tiempo que le revela a su hijo lo que tiene que hacer: Quiero que termines los estudios, y se que no puedo controlarte…

5.      Si le parece apropiado y realmente lo desea, recuerde a su hijo una sola vez que esta dispuesto a ayudarle si quiere, pero sin tomar el control.

6.      Deje claro que usted piensa que su hijo puede tomar y tomará las decisiones convenientes para su propia vida: Se que decidirás lo más conveniente para ti.

 

·        A veces en casos graves su hijo puede estar haciendo algo para presionarle y que intervenga (su hijo es arrestado por la policía);  no le regañe, ni se culpabilice, conserve la calma y se relaje. Aproveche el dominio de las autoridades (policía, tribunales, médico…) para poner coto a su hijo.

 

·        Pero sobre todo no abandone y asuma que cuanto esta haciendo le está ayudando a usted y a su hijo y que los resultados positivos se acumulan hasta desembocar en un final feliz.

 

1.      RUPTURA DEL ACUERDO DE SEGURIDAD MUTUA. (Crisis de los padres por la pérdida de control de su hijo)

 

 

Los adultos  también se retraen a tomar decisiones como los adolescentes veamos el proceso:

1)      Experimentamos un pensamiento audaz, es una idea que nos gustaría hacer como: meterse en política, sentirse feliz…

2)      Aparece una sensación de pánico o al menos que interpretamos como pánico y que tratamos como tal.

3)      Pensamos en algo que haga imposible el pensamiento primero: Pero no puedo porque ( no tengo tiempo…) …si no fuera por… si no fuera porque tengo…

4)      Tenemos un sentimiento de frustración consiguiente al paso 3. Entonces tenemos sentimientos desagradables como resentimiento, pena, preocupación, culpabilidad, depresión…

Podemos resumir que nos amparamos en el control de nuestros hijos para evitar actuar por nuestra cuenta, es lo que llamábamos el amparo mutuo que implica pasar al otro nuestros miedos, e implica mantener a padres e hijos en una situación desesperada y de conflicto. Se juega al ping-pong, y sufriendo; en realidad se tiene la mitad de la culpa al devolver la pelota, pero no es consciente de lo que se está haciendo.

 

Por ello es necesario plantearse esta secuencia:

 

1.      Relajémonos y decidamos qué es lo que más nos gustaría hacer si dispusiéramos de media hora totalmente libre de cuando en cuando.

2.      Una vez que lo hayamos elegido, hagamos todo lo necesario para poder dedicarse a lo que hayamos elegido en cuanto llegue el momento.

3.      Si nos sigue invadiendo un sentimiento del paso cuatro (frustración, enfado…) sobre algo que figura en la lista de su hijo, vamos a utilizar esa sensación como una señal para pasar media hora en esa actividad elegida.

4.      Y ahora lo hagamos.

 

Se trata de que se ocupe usted de usted mismo disfrutando con lo que hace y de que se abstenga de concentrar atención negativa sobre su hijo.

 

6. VUELVA A SER RESPONSABLE DE SU VIDA

 

·        Es  preciso mirar por unos mismo, lo cual significa que usted se respeta, cuida de si mimo  y es leal a su propio yo interno, en caso contrario surgen los sentimientos de depresión, resentimiento o frustración como por ejemplo cuanto me siento deprimido porque mi hijo ha suspendido varias asignaturas en un trimestre.

 

  • Veamos siete ejercicios para aprender a escuchar nuestro yo interno:

 

1.      Enumere todas las personas que están a su cuidado  y se pregunte si ud se incluye en esa lista.

2.      Incluya en esa lista a su niño que es su yo interior.

3.      Piense qué le debo a mi hijo y qué me debe mi hijo a mi. No debo nada  a mi hijo y mi hijo nada me debe a mí. “No me debo a nadie. Me debo a mi mismo”.

4.      Piense y haga sus afirmaciones en 1º persona basándose en sus derechos: “Tengo derecho a la intimidad”. “Tengo derecho a ser feliz”. “Tengo derecho a pasar el tiempo como yo quieras”.

5.      Siga pensando y haciendo sus afirmaciones en 1ª persona y deje fuera las frases de 2º y 3ª persona hasta que se haya acostumbrado a hablar en 1ª persona. “Me siento… Me gusta… Quiero…. Voy a ….

6.      Sustituya las frases o afirmaciones de “Tengo que” y “tendría que” por “Quiero”. También abandone las negaciones  y preguntas por afirmaciones. Por ejemplo: “¿Donde te gustaría ir a comer?” por “ Hoy me gustaría ir a comer a un restaurante italiano”.

7.      Haga tres cosillas espontáneas y divertidas al día.

 

·        Cuando las cosas van mal puede que usted haya adquirido este hábito:

  1. Algo ocurre que le resulta negativo: “Alguien le hace un desaire”.
  2. Descubre que eso es negativo para usted y dice “!estoy mal¡”.
  3. Entonces desvía su atención de su yo interno hacia algo exterior y empieza a luchar contra eso.
  4. Con demasiada frecuencia las cosas empeoran, pues ha desviado el dolor y abandonado  su yo  interno hacia algo externo.

 

·        Su nuevo hábito positivo podría ser algo así:

  • Algo ocurre que le resulta negativo.
  • Su voz interior le advierte con una señal de dolor y de ansiedad.
  • Usted mantiene su atención fija y su voz interior y le consulta lo que quiere que haga para que se sienta mejor.
  • Espera un momento y mantiene su atención no en el elemento perturbador sino en su yo interior y haga lo que le gusta o no le gusta  y espere a que se produzcan más reacciones, que quizá  nada tendrán  que ver con aquello que le ha molestado o perturbado.

 

 

 

7. APRENDA A MIRAR POR SI MISMO.

 

  1. Es conveniente que se empiece a trabajar sobre los asuntos de su lista, esos comportamientos que afectan directamente a su vida. “no limpia nada la casa”, Deja la casa en desorden, me roba dinero… y bajo ningún concepto mantenga la actitud del felpudo.
  2. No pierda de vista sus objetivos ante su hijo: primero relájese en los momentos de tensión pensando que lo que quiere alcanzar es: una situación más feliz para usted y un hijo responsable y honesto.
  3. Tenga una opinión positiva de su hijo: piense que su hijo es una persona formal, responsable y buena y que él, como todo el mundo, desea esencialmente unas relaciones buenas, cariñosas y de cooperación con las personas relacionadas con su vida. Cuando se enfrente a usted, diríjase a esa parte de él que desea eso.
  4. La actitud de usted puede cambiar las cosas: Dése cuenta de que una actitud  positiva respeto a su hijo influirá para bien sobre el problema que le separa de su adolescente. Mírele a los ojos y sonríale o frunza el ceño y verá el impacto que causa en él.
  5. Una relación de igual a igual: Rompa la relación esclavo-padre y amo-hijo. Los hijos pueden pensar que los padres les deben mantener y cuidar sin dar nada a cambio e incluso se pueden ser sentir timados y enfadados cuando las ofertas de sus padres no se ajustan a sus pretensiones. Piense: mi hijo y yo tenemos los mismos derechos como seres humanos,  lo mejor que puedo darle a mi hijo es un modelo de vida para que aprenda a cuidar  de sí mismo, de sus sentimientos, de sus deseos e ideas, y que le permita ser feliz.
  6. Los derechos de usted: Sus derechos no existen en sentido absoluto, es usted quien debe forjarlos y reclamarlos: El derecho a la intimidad, el derecho a mis relaciones con mi cónyuge y amigos, el derecho a que me traten con respeto y amabilidad…
  7. El temor al enfrentamiento: Los padres suelen aguantar muchas cosas de sus hijos por miedo a las miradas de desaprobación, desilusión, enfado o por miedo a escenas. Los adolescentes pueden decir frases como: te odio, pasa de mí, me escaparé, ojalá estuvieras (estuviera) muerto. Una estrategia es hacerlo divertido y una vez que haya salido con éxito de unos cuantos se sentirá más a gusto y se dará cuenta que cada vez son menos frecuentes e intensos.
  8. Sea abierto: Es un elemento primordial para lograr una relación de igual a igual y resolver el conflicto padre-hijo.

 

Conclusiones:

 

·        Concéntrese para conservar la confianza en si mismo y que su objetivo es su propia felicidad y un hijo adolescente responsable, capaz de tomar sus propias decisiones.

·        Asuma que su hijo adolescente es una persona recta y responsable y que se porta mal porque tiene poca práctica en presentarse como una persona buena y competente y le da miedo hacerlo.

·        Su objetivo primordial: mantener unas relaciones de igual a igual con su hijo adolescente.

·        Defina sus derechos y tome la decisión de defenderlos

·        Puede haber algún enfrentamiento, su miedo se puede convertir en seguridad si sabe manejarlo.

 

8. ELIMINE  DESENCADENANTES Y REFUERZOS

 

Los padres desencadenan conductas en sus hijos que les preocupan de dos maneras:

1)      Desencadenándola antes de que empiece, mediante una pregunta en segunda persona, cuando es aconsejable que utilice la primera persona

2)      Reforzándola cuando aparece mediante la atención negativa sobre su chico, cuando nosotros aconsejamos que manifieste una atención positiva y estimulante sobre usted.

 

Repasemos algunas formas en las que quizá desencadenamos o reforzamos el comportamiento que nos molesta de nuestro hijo:

·        Mentir: Por ejemplo: En lugar de decir: ¿Has hecho ya tu parte de trabajo? Prueba decir: Quisiera saber si ya está limpio el baño. No trate de descubrir si su hijo le miente, interrogándole sobre algo que usted conoce. Esto nos parece una trampa. Cualquier reacción de preocupación o de enfado alimentaría el hábito de la mentira.

·        Robos: No dejar cosas tentadoras a la vista de su hijo, es mejor dejarlas en lugar seguro y dígaselo a su hijo en primera persona. No manifestar una atención negativa sino una alegre atención sobre su propio ser que sirva de modelo a su hijo. Si su hijo roba a su hermano, no se erija como juez ni castigue. Hable con el perjudicado para que se enfrente a la situación.

·        Decir cosas espantosas, insultar, proferir palabrotas: Las dicen por dos razones:

  1. Porque tienen un problema: el adolescente piensa realmente lo que dice y lo que busca es ayuda para enfrentarse con su problema.
  2. Porque el padre le da pie. Entonces fije la atención en otra cosa. Si es algo muy grave, llame a la policía (amenaza física). No embista como un toro cuando le muestre la muleta el torero de su hijo. No  desencadene ese comportamiento.

·        Actitud antipática o beligerante: Esa actitud es como si su hijo le estuviera diciendo: No eres bueno, soy desgraciado y es culpa tuya, ándate con cuidado…Le sugerimos no se de por enterado y muestre una cortesía amistosa. Si recibe un golpe llame a la policía. No reaccione con miedo, angustia, culpabilidad, pues refuerza la actitud que  le disgusta en su hijo.

·        No apreciar los favores ni los regalos de los padres: Por ejemplo: toma mi coche y no le cuida, toma dinero prestado y no lo devuelve, me dice que pase a recogerle y no se presenta. Conceder un favor después  de que haya hecho un mal uso de otro anterior sin haberlo enmendado antes, es fomentar que prosiga el mal uso. Ello se basa en ideas como que un padre pertenece a sus hijos. Lo que  debe hacer es negar favores como; papa despiértame a las siete, voy a traer un perro a casa, cuando apruebe quiero un coche nuevo…No son cosas que deba a sus hijos, son favores y como favores, es usted libre de decir que sí o que no. Centre su atención en su ser interno; fíjese si quiere decir sí o no, y siga sus deseos. Declarare su deseo del no en 1ª persona, sea breve y suave, después relájese y prosiga su vida. No de explicaciones, pues le ahoga. Escuche y repita su negativa cortésmente. Mire por si mismo.

 

9. MIRE POR USTED.

 

·        Este apartado se refiere a la lista de los padres como: R      revuelve todo y no limpia nada, deja la cocina sin recoger, come en el salón y mancha el sofá… Esta es una labor lenta, esmerada y persistente en la que hay que trabajar paso a paso hasta cinco y la solución estará en alguno de ellos:

 

·        PASO UNO: Establecer lo justo de su pretensión. Este paso incluye un intento serio de negociar con su hijo; dé o no resultado, al final de este paso habrá dejado bien claro lo que quiere. El problema se puede resolver  aquí. Si no, pase al siguiente paso. Elija un momento en el que ambos estén distendidos, y en tono cortés y amistoso anuncie con tres frases que no le satisface la situación, que quiere que cambie y que quiere que le ayuden a cambiarla. Las tres frases irán en 1ª persona y sólo la tercera frase tendrá algún verbo como tú. Si el hijo se niega, desvía la atención, insulta…varíe la 3ª frase y siga añadiendo ofertas de negociación, siempre en frases en 1ª persona: 1ª frase: Pablo, no me gusta oír malas respuestas y gritos. 2ª frase: quiero que cambie la situación para que sea más justa.  3ª frase: quisiera que me ayudaras a cambiar la situación. Si falla este paso después de tres intentos en el tiempo, pase al siguiente.

 

·        PASO DOS: Mire por usted, frente a la presión de su hijo por hacerle ceder. Prepare declaraciones en 1ª persona en la que describa lo que quiere que ocurra y asegúrese de no meter ningún tú en su declaración. Me gustaría que en esta caso no se dieran malas respuestas Prepare su declaración. No se deje seducir por otro tema. Hable frente a él. Le recuerde que tiene un derecho, que es cortés  y que piensa mirar por usted. Pablo querrás por favor dejar de dar malas respuestas. Hijo: Perdona, papá, se me olvidó, no ocurrirá otra vez. Padre: Me gusta oírtelo. O puede que le deje preocupado: No me molestes, eres una pesada. Es una trampa para desviarle. Niéguese a entrar en su juego y empiece a utilizar la frase declarativa en tres partes:

 

1.      La primera parte de la frase debe informar a su hijo de que ya le ha oído. Dices que te molesto y que soy una pesada.

2.      La segunda parte de la frase es la palabra “y”, pues es más eficaz que el pero, pues hay dos deseos el de su hijo y el suyo, que pueden coexistir.

3.      La tercera parte de la frase es la declaración en 1ª persona que tiene usted preparada. (1) Dices que te molesto (2) y (3) yo quiero dejar de oir malas respuestas en casa. Es probable que su hijo responda con otra trampa. Siempre te estás metiendo conmigo. Madre: Dices que siempre me estoy metiendo contigo y yo quiero que no se den malas respuestas en casa. De esta forma: a) No tiene necesidad de responder a las preguntas. B) No tiene que justificar sus deseos. C) No tiene que demostrar que lo que desea es justo. Repita esta frase incluso después que su hijo se haya encerrado en su cuarto o ido de casa. Si después de veinte veces su hijo se niega a hacer lo usted desea. NO LE PRESTE EN ABSOLUTO UNA ATENCIÓN NEGATIVA.

 

·        PASO TRES: Repite el paso 2 varias veces si el problema vuelve a surgir. Es más probable que el problema quede resuelto en este punto, pero si no se soluciona, pase al siguiente escalón. En cuanto sienta la punzada, hágale la pregunta cortés: ¿Pedro, ¿Quieres recoger por favor la cocina? Hijo: Ya sé, ya sé. Padre: Me alegro de que lo hagas. Padre: y quiero recuperar el dinero que te preste para las fotocopias. Hijo: Que sí papa, ¡ que ya lo he oído¡.

Repita el paso dos si su hijo a) se muestra dispuesto a complacerle. b) si ha seguido bien usted las instrucciones del tipo 2 y se ha mostrado afable, amistoso y persistente.

 

10. SIGA MIRANDO POR USTED.

 

·        Antes de dar el siguiente paso prepárese a divertirse siendo una persona más atrevida, inesperada, espontánea y absurda. Actúe en estos términos: Soy libre de hacer lo que quiera: ¿Qué es lo que deseo hacer ahora en los próximos cinco minutos.., días…, meses…? ¿Qué haría si tuviera cinco años? Deje volar su imaginación, cuando conteste a estas preguntas,  que sus respuestas sean lo más absurdas posibles. Haga muchas locuras, incluso desarrolle las costumbre de hacerlas. Estas locuras suyas tienen el efecto de restablecer el equilibrio de lo que ocurre entre usted y su hijo, por lo que: a) Algunas veces su hijo se puede sentir preocupado y responsable. b) Algunas veces cuando hable con su hijo céntrese en lo que quiere, hace y siente. c) Algunas veces que sea su hijo el afectado y que vea que no le conoce y que piense que es impredecible e imprevisible.

 

·        PASO CUATRO: Afiance la credibilidad en su palabra y demuestre que va hacer lo que dice para conseguir lo que le parece justo. Se está preparando para una confrontación y un ultimátum, la huelga de padres. Demuestre que usted cumple lo que dice. Le pedimos una serie de actuaciones espectaculares:

1)      Elija alguna situación poco trascendente que le moleste a usted.  Por ejemplo, que deja las zapatillas en el salón.

2)      Utilice su imaginación para pensar algo que podría hacer la próxima vez que ocurra con las siguientes condiciones:

1.      Le hará sentirse mejor, aliviará su enfado.

2.      No perjudicará a nadie ni se dirigirá contra su hijo en particular.

3.      Podría ser alguna locura, algo absurdo, excesivo, sorprendente.

4.      Tendrá que ser lo bastante llamativo para estar seguro de que su hijo se dará cuenta.

5.      Tendrá que tener relación con el incidente que le molesta, sin culpar a nadie ni dar respuesta negativa.

6.      Tiene que ser algo que puede hacer usted sólo.

Ejemplos: Recoja lo que está tirado y lo arroje a la bañera. Tome su cena en una bandeja y váyase a su habitación si continuamente hay fuertes discusiones en la comida

3)      Anuncie a su familia lo que quiere con una frase en 1ª persona, exenta de “tus”, y relajada. Ejemplo: “Me gustaría que las zapatillas no estuvieran tiradas en el salón”.

4)       Espere a que vuelva a presentarse la situación (y puede usted estar seguro de que se repetirá).

5)      Repítale a su familia lo que desea en esta situación, y esta vez dígales lo  que hará si no cumple lo que usted quiere. Por ejemplo. Quiero la casa recogida, cualquier cosa que vea tirada, la arrojare a la bañera.

6)      Espere a que vuelva a presentarse la situación (y después de su anuncio es casi seguro que se presentará) y entonces haga lo que había dicho. Hágalo disfrutando.

7)      Considere este paso como un éxito si siente libre, competente, divertido y se siente mejor.

 

PASO QUINTO: HUELGA DE PADRES: es preciso disfrutar manteniendo a su hijo y recibir unas compensaciones. En caso contrario nuestra recomendación es que anuncie usted su intención de retirarse de la relación convencional padre-hijo en cierta manera a no ser que ocurra algo que le haga sentirse más feliz. Y cúmplalo. La sociedad no lo acepta totalmente, exige sacrificarse por los hijos. Si su hijo no se enmienda, es conveniente que continúe con la lista.  Es preferible este paso  a ser desleal con su ser interno y sentirse infeliz, desdichado y maltratado.

 

·        El primer paso de esta huelga es el más difícil de dar: se trata de decidir qué clase de separación puede usted y está dispuesto a realizar. Tipos de separación con su hijo:

  1. Vivir con un pariente.
  2. Enviar a su hijo aun internado.
  3. Dar permiso a su hijo para que viva con otra familia.
  4. Separarse de su hijo y darle ayuda económica.
  5. Puede usted simple y llanamente echar a su hijo de casa.

·        Antes de dar este paso, hágale esta declaración en dos partes:

  1. Decirle claramente lo que usted quiere.
  2. Decirle qué va a hacer usted si no consigue lo que quiere en cierto plazo.
  3. Hágalo sin dramatismo, sin dudas y sin sentirse culpable. Mantenga su estado de ánimo positivo en el periodo inmediatamente posterior a la separación.
  4. Sea usted sincero consigo mismo cuando, como ocurre casi siempre, vuelva a encontrarse con su hijo.

 

11. MIRANDO HACIA EL FUTURO.

 

·        Los padres a veces sienten cierta inquietud y temor. Pero la realidad es que los adolescentes se sienten menos irresponsables y en lugar de estar más enfadados o heridos tienden  a ser más respetuosos con sus padres.

·        En este programa al principio hay una breve resistencia y después una rápida mejoría. Pero dura mientras su hijo se convence de que se mantiene usted firme y de que no le puede hacer cambiar.

·        Los resultados del programa  a largo plazo son una mejoría en las relaciones entre dos personas independientes, el padre y el hijo, con frecuencia un acercamiento entre ambos.

·        Es necesario ver al hijo como un ser capaz y digno. Creer que es responsable, que puede valerse por si mismo y que merece confianza. Su tarea no es ayudar a su hijo sino guiarle.  Comuníquele  esa opinión:

1.      Decirle directamente: “Estoy seguro de que decidirás lo más adecuado para ti.

2.      Escuchándole con respeto, es decir, asumiendo que es capaz de resolver sus propios problemas.

3.      Disfrutando con que su hijo tome sus decisiones.

 

·        Finalmente llegará  a sentirse satisfecho  de mirar por sí mismo y por el trato que reciba.